Caravana del Zorro, 65 años
Si bien el viaje es un recorrido de 176 kilómetros, con una duración de menos de 5 horas, La Caravana del Zorro es mucho más que eso, en términos de preparativos, actividades inherentes, trascendencia hacia sectores necesitados, alegría y bondadosa penitencia.
Los principios fundamentales de la Caravana del Zorro son: fe en el Cristo Negro de Esquipulas, pasión por la motocicleta, deseo de hacer turismo carretera en moto y ser un acto de bondad para generar recursos a niños necesitados.
Con más de 85 mil motocicletas participantes, el movimiento se ha convertido en una referencia cultural, contando con motoristas de distintos países. El 6 de enero de 2011, el Ministerio de Cultura y Deportes, la declaró Patrimonio Cultural Intangible de la Nación. Incluso, se ha emitido un sello postal en honor a ella.
Antes de arrancar
Los vínculos culturales de Suzuki con el guatemalteco trascienden más allá de los propios clientes. En ese sentido, la responsabilidad social de promover la adecuada preparación de las motos a participar para generar una experiencia positiva, ha hecho que Suzuki Guatemala haga las más grandes jornadas de servicio previas a la Caravana. Motos Suzuki y de otras marcas son revisadas por expertos mecánicos, haciendo reparaciones, limpieza y servicios menores sin ningún costo.
Lo más importante es que, al arrancar tanto la máquina como su conductor estén en el mejor estado posible.
El regreso es lo mejor
Si hacemos un cálculo rápido, veremos que si van 85 mil motos en 176 kilómetros, se tienen casi 15 millones de kilómetros recorridos, lo cual es un campo muy grande para eventualidades.
Por eso, lo que cada quien debe procurar es regresar tal como salió uno o 2 días, antes. Que sea un peregrinaje sano y lleno de experiencias positivas.
Si se va con el espíritu contrario a las bases de la Caravana del Zorro, no se debería ir, porque una sola persona puede arruinar la peregrinación.
Y ese es el mayor deseo de Suzuki Guatemala, que todos los motoristas regresen sanos, con alegría y el sentimiento de haber cumplido con una peregrinación de fe.
